Se levanto con mucho animo deseoso de empezar un nuevo día y cambiar su historia, en el trayecto del subterráneo, espero ansioso a que ella subiera, cada persona era una oportunidad pero llego a su destino y ella no apareció, la suerte no estaba con el ese día. Salió de la estación y camino a su oficina, ahora se preparaba psicológicamente para los regaños que recibiría por no ir al trabajo y apagar su radio.
El ambiente se sentía pesado,
-Ingeniero necesitamos hablar
Le dijo el gerente de recursos humanos.
Al entrar a la oficina de recursos humanos el gerente intento suavizar las cosas como lo demandaba su puesto, pero el ya estaba persuadido de que ya no debía estar ahí, su corazón le llamaba a otro lugar, un lugar donde estaría con ella.
-Sabes tomamos tu caso muy en serio y honestamente creemos que después de la oportunidad que se te dio lo menos que puedes hacer es avisar que faltaras.
Dijo el gerente de recursos humanos
¿Oportunidad? ¿A eso le llamaba el oportunidad? Ser transferido a perecederos no era lo que uno esperaria por todos sus años de esfuerzo en la compañia. Pensaba.
El gerente de Recursos humanos seguia hablando, menciono tambien lo de un queso, el se sabia de memoria esa historia pero si no habia un motivador ¿que lo alentaba?
¿Seria tiempo de buscar nuevo queso?
Volvio a la realidad.
-Por eso Ingeniero creo que lo menos que podemos hacer es dar aviso de que faltaremos a trabajar ¿No lo cree?
-Si así es, lo siento volvera a pasar.
-Se que no sera asi, sin embargo me gustaria que leyera esto.
-El de Recursos Humanos le extendio un panfleto.
El lo tomo sin mucho interes y se dirigio a su oficina.
Todo el bullicio parecia haberse concentrado en esa parte de las bodegas, gente con muy poco nivel de preparacion academica y una musica estridente con letras sin sentido y ritmo repetitivo retumbaba hasta su pequeño cubiculo, cuando pidio que le bajaran por que no podia concentrarse, no le hicieron caso. ¡El era su jefe! podía tirar esos discos horribles a la basura, pero ni siquiera tenia ganas de pelear, su mente estaba ocupada en un solo pensamiento.
Transcurrieron unos dias y su teléfono volvió a timbrar.
-Adelante.
-¿Ingeniero Valdez?
-Si, soy yo, en que le puedo servir.
-Le estoy llamando de parte del Arquitecto Olavarria, de Nextcom Telecomunicaciones, para el asunto de la vacante que solicito con nosotros.
-¡Ah claro! Dígame.
-Lo voy a transferir con el Arquitecto Olavarría.
-Muchísimas gracias Señorita.
La música del conmutador comenzó a sonar, el esperaba con nervios e impaciencia la voz de su interlocutor.
-Ingeniero Buenos Dias, mi nombre es Francisco Olavarria, Tengo entendido que ha estado en procesos de entrevista en la compañia, estuve revisando su CV y concuerdo con el Lic. Álvarez en que no tiene mucha experiencia en el Area pero quiero entrevistarme con usted para corroborar algunos puntos. ¿Mañana puede acudir a una cita?
Era justo lo que el quería escuchar, la espera llegaba casi a su fin.
-Por supuesto Arquitecto diga la hora y yo estare ahi. Dijo emocionado.
-Mire mañana precisamente salgo de viaje al medio dia y no regresare en lo que resta del mes por eso la premura de la cita, ¿Le parece a las 7:00 a.m.?
-Suena perfecto Arquitecto ahi estare.
Al colgar el telefono sintio una paz absoluta como si ya hubiera conseguido el empleo, el resto de la tarde transcurrio sin novedades y por la emocion no noto cuando llego su hora de salida.
Al llegar a su casa se preparo ensayando las posibles preguntas de su entrevistador y listo para lo que viniera, ceno ligero esa noche para no tener problemas de sueño y estar preparado para su cita. Sin embargo la emocion no lo dejaba dormir, solo daba vueltas en su cama y no dejaba de pensar en ella, concilio el sueño cerca de las tres de la mañana.








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